jueves, 23 de mayo de 2013

Por amor al arte

Se trata de un proyecto enel que lleva meses trabajando mi hija con la colaboración de toda la Comunidad Educativa. Vale la pena perder uno smomentos en este video que solo es un resumen de lo allí visto y disfrutado.
Por amor al arte, en su doble sentido, es un poema escrito por mi hija, como todos los del recital, y que fue leído por el presentador como final del acto.

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martes, 21 de mayo de 2013

Querido Magisterio

DIARIO CÓRDOBA/EDUCACIÓN
SABEL AG ERA 22/05/2013

Miremos esta escuela de antes,
miremos a estas alumnas
                  y después, hagamos la comparación con Centros y alumnos/as de hoy día.
No sé si treinta años o más, semana tras semana, queriendo, con mis sencillas palabras, referirme a temas educativos de gran trascendencia, pero sobre todo con mi verdad avalada por años de experiencia y, sobre todo, por el gran amor que tengo a esta maravillosa vocación como es la de ser maestro.
Y es por ello que me cuesta y hasta me duele cuando con hechos o con palabras, nacidas de la ignorancia o de la mala fe de personas o sectores sociales, se vilipendia al magisterio y hasta se le responsabiliza de los bajos índices de conocimientos de nuestros alumnos que, según estadísticas, así rezan a nivel europeo.
Y no solo son datos estadísticos fríos y distantes sino que son tema de comentarios de aquí y de allí, donde repetidamente se proclama que los niños, los jóvenes de hoy, no saben nada.
Y sin poderlo remediar, una se remonta a los años en los que se supone que los niños sabíamos mucho más que los de ahora y, personalmente, me pregunto: ¿qué sabía yo, por ejemplo, a los diez años? ¡Ah, sí! Los límites de España, las tablas, los verbos y alguna memorística oración. ¿Y qué sabían mis alumnas de aquellos mis primeros años de magisterio? ¿Sabían hablar, pensar, opinar, protestar? ¿Conocían algo de poesía, títulos de obras básicas de literatura, música etc.? ¿Practicaban o conocían deportes, idiomas, etc?¡Nada de nada! Eran como pequeños robots adiestrados para aceptar todo tipo de manipulaciones, normas y castigos sin rechistar. Tan solo les estaba permitida aquella cantinela de "servidora de Dios, de usted y de todos los presentes".
No nos remitamos al pasado tan deplorable de la educación para comparar, ni hagamos exhaustivo rigor de estadísticas que olvidan los cuarenta años vividos en pobreza de todo: pobreza manifiesta en aulas, servicios, programas, en marginación, sobre todo, de la escuela pública.
Respeto, pues, y cariño a nuestro magisterio que trabaja, se esfuerza, dedica tiempo e ilusión y está consiguiendo un alumnado capaz de levanatar la cabeza y mirar, abrir los ojos y ver, y sobre todo está logrando que aprenda a pensar que es lo más importante para ser responsable y autoónomo.
Así que chapeau a nuestro magisterio.








lunes, 13 de mayo de 2013

Si yo fuera Papisa

 DIARIO CÓRDOBA/OPINÓN
 14/05/2013

Esto es lo que se llama meterse en un berenjenal y de los grandes, pero todo viene dado por unas preguntillas que me hicieron el otro día: ¿Qué cambiarías tú, si fueras el Papa? ¿Eres católica practicante?
Bueno, pues, a las indiscretas preguntas contesté sin rodeos: para empezar, ¿qué entiendes por practicante? ¡Pues, eso, mujer! --exclamó--, que si vas a Misa. Me sonreí y ahí quedo todo porque no valía la pena tan absurdo debate.
Pero, claro, pensé: si yo fuera Papa, ¿qué cambiaría? Lo primero que se me ocurrió, por cercano y sencillo, fue la Misa, porque salvando excepciones, que las hay, viene a ser tan repetitiva y carente de vida que... De pie, de rodillas, sentados, homilía y poco más. Salir con calor, con frío y hasta con dolor de espaldas por la incomodidad de las bancas, pero, eso sí, satisfechos, creo yo, del deber cumplido.
¿Y qué hay de aquella Eucaristía de Jesús con sus discípulos, sentados en la misma mesa, compartiendo augurios, preocupaciones, preguntas, etcétera? Ser católico practicante es mucho más, sin comparación, que la asistencia dominical a Misa y unas monedillas en el cepillo.
A mí me gustaría volver a los orígenes y conocer nombre y apellidos de los que están a mi lado y darles oportunidad de contar sus problemas, sus necesidades, enfermedades, sus alegrías y, por supuesto, ayudarles, compartiendo con ellos lo que pudiera y, de igual forma, sentirme acompañada, querida, auxiliada en mis muchas también penurias.
Recordemos aquello de... "porque tuve hambre, porque tuve sed, porque estuve enfermo... ¿Y cómo sé yo, al salir flamante de Misa, quién tiene hambre o sed? Sí, sí, la Eucaristía debe ser mucho más viva, participativa y comprometida.
Y a mi interlocutora, desde estas líneas, le digo: sin ser papisa, empezaría por cambiar yo, siendo, ante todo, practicante del amor, la justicia, el respeto y solidaridad.



* Maestra



martes, 7 de mayo de 2013

Caretas de violencia

EDUCACIÓN/ DIARIO CÓRDOBA
8/5/2013

¡Qué lejos quedan aquellos juegos de mi infancia en los que el arma principal era la imaginación! Juguetes y juegos inventados que nos sumían en el círculo mágico que proporcionaba la posibilidad de una realidad paralela con el mundo de los mayores. Así el juego de las casitas, de los médicos, etc. venían a ser divertidas caretas con las que se imitaba y se aprendía, paso a paso, cómo resolver problemas y, sobre todo se aprendía a pensar, dado que previamente, los problemas se habían imaginado, se habían, ingenuamente, resuelto.
Posteriormente, y en años que empiezan también a ser ya historia, el progreso puso en manos de los niños juguetes sofisticados que finiquitaban el círculo mágico y del palo que representaba el fusil, o de la muñeca de trapo, se pasó a la metralleta que disparaba, logrando efectos de sonidos y fuego, así como muñecas maniquíes y hasta embarazadas mamás. Y las alarmas se dispararon en campañas contra los juegos violentos y sexistas que pronto eran abandonados por los niños para los que el juego, siempre ha seguido y seguirá perteneciendo al orden de lo extraordinario.
Resulta que hoy día lo extraordinario, los "juguetes" por excelencia, se llaman y visten caretas de otro calado: juegos de ordenador y whatspp.
Es cierto y nadie puede negar los beneficios de estos medios que facilitan la comunicación, socialización, etc. pero, ¿y los riesgos que entrañan? Inmovilidad, silencio, aislamiento..., ingredientes que, pronto se manifiestan en agresividad, violencia por lo que se ve y se oye, pero también por las energías no liberadas que se acumulan, porque son como torrentes sin cauce que, desatados, arrasan, sin control
 Busquemos espacio para el gran vacío de imaginación de nuestros niños que pegados a un móvil ni tan siquiera son conscientes de cuanto sucede a su alrededor. El juego debe ser vivido antes que decodificado, disfrutado antes que entendido, pero el juego se ha esfumado de la vida de los pequeños que sí, están sentados, callados, sin dar ruido, pero, no lo olvidemos, están tejiendo una tupida careta de nueva violencia.