martes, 11 de octubre de 2011

ISABEL AG ERA 12/10/2011

DIARIO CORDOBA
El pasado día cinco se celebró el Día Mundial de los docentes, fecha que el presente curso debería tener para todos los sectores educativos repercusión y trascendencia, ya que en ello nos va la construcción de un futuro más justo, pacífico, responsable y humanizado. Por ello, esta semana mi elogio más sentido al magisterio en general, que cada día se me crece y provoca los más nobles y sinceros sentimientos de respeto y amor por tantos compañeros que, con vocación y dignidad, lo ejercen.
El polifacético místico Swedenborg dice acerca del ser humano: El hombre tiene como objetivo aquello que ama sobre todas las cosas. Parafraseándolo yo digo: El docente debe amar a los alumnos para que este sea su primer objetivo profesional que, como la corriente escondida de un arroyo, que de forma natural se dirige, alimenta, hace crecer al río, vaya ensanchando, enriqueciendo ese río de futuro que pasa por su puerta y que son todos y cada uno de esos sus alumnos que día a día buscarán en él tantas y tantas respuestas- ¡Como te pareces al agua, alma de maestro! -Goethe- ¡Como te pareces al viento, destino de maestro! Pero tú, maestro, no solo alimentas, das vida y pasas, sino que permanecerás para siempre en ellos porque tú no solo has pensado en el hombre sino que te has recreado vivenciándolo y notando latir su conciencia en tus pulsos, conciencia en tus ojos como visión, como sonido en tus oídos, como gusto, como olfato y tacto, porque sabes, y nos haces saber que el chorro luminoso de la existencia pasa raudo, y en él, la rosa, el amor, la palabra, el arte, la política, el tiempo, etc.
Con palabras extraídas del encuentro con la poesía, con los niños, con docentes del mundo que tal vez con desánimo, asisten cada día a las aulas, yo hoy les repito: Eres agua, eres viento, eres vida. Da amor y estarás educando.



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